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Paradores

De Cáceres a Zamora, cinco escapadas para empezar el año por todo lo alto

Cáceres, Arcos de la Frontera, Nerja, la sierra de Gredos y Zamora. Hemos seleccionado los mejores destinos para empezar el año nuevo de la mejor manera posible: viajando

Laura Fortuño

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Cáceres y su Parador son una gran opción de destino para comenzar 2022

Dicen que “para gustos los colores” y, por eso, hay muchas maneras de recibir al año nuevo. Los daneses, por ejemplo, destrozan vajillas contra las puertas de sus amigos y familiares. Cuantos más platos rotos haya en la alfombrilla de la entrada, más gente querida se entiende que tiene la familia que vive en la casa. En Grecia cuelgan una cebolla en la puerta de casa, en Argentina tiran papeles por la ventana, en Panamá queman muñecos, en España nos comemos 12 uvas y en Colombia sacan a pasear maletas por la calle para atraer viajes nuevos. Esta costumbre colombiana nos ha dado una idea genial: ¿y si llenamos nuestra maleta con ropa de abrigo y nos vamos a rincones fantásticos de nuestra geografía para empezar el año con buen pie? ¿Se te ocurre un plan mejor que estrenar el año viajando? Te presentamos cinco Paradores excepcionales en los que dar la bienvenida al 2022 y dejarse mimar.

Propósito de Año Nuevo: viajar

El Parador de Cáceres se asienta en un palacio renacentista renovado conjugando tradición y modernidad

Parador de Cáceres, un paseo por la historia

Para viajar al medievo no hay saltos en el tiempo: basta con atrochar, como dicen los extremeños cuando quieren atajar, por el Arco de la Estrella. Si lo cruzamos desde la Plaza Mayor no solo emularemos a Euron Greyjoy en la séptima temporada de Juego de Tronos, sino que también nos adentraremos en las intrincadas calles del casco viejo de la ciudad, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1986. Cáceres cuenta con uno de los conjuntos urbanos mejor conservados de Europa, con joyas arquitectónicas como la Concatedral de Santa María, el Palacio de las Veletas o la torre de Bujaco.

En este histórico ambiente se encuentra precisamente el elegante Parador de Cáceres, que ofrece a sus visitantes la oportunidad de dormir como marqueses en un palacio renacentista, renovado de forma que ha sabido conjugar tradición y modernidad, y como resultado, sus habitaciones permiten descansar con el máximo confort en un ambiente que evoca constantemente a otras épocas. Y si el Parador alegra a la vista, también lo hace al estómago: en su restaurante podrás saborear deliciosas especialidades como el zorongollo extremeño, las migas o el solomillo de ibérico con salsa de queso del Casar. Con las fuerzas repuestas, te gustará saber que Cáceres no solo es una ciudad medieval sin comparación, también resulta un prodigio de la naturaleza. Las Hurdes, la Sierra de Gata, el Campo Arañuelo o el Valle del Jerte son excursiones muy recomendables en invierno para quien quiera deleitarse con los paisajes que brinda la provincia.

Uno de los grandes atractivos del Parador de Arcos de la Frontera son sus impresionantes vistas

Parador de Arcos de la Frontera, las mejores vistas para escapar del mundo

No nos lo digas: hacer más ejercicio es uno de tus propósitos de Año Nuevo. Puedes ir calentando motores en este blanco pueblecito gaditano, porque sus cuestas son perfectas para ejercitar las piernas sin esfuerzo. Y es que las vistas que regala Arcos de la Frontera, debido a su situación estratégica en lo alto del cerro La Peña, te harán olvidarte del cansancio. Aunque si hablamos de vistas, las de su Parador, en plena Plaza del Cabildo, se lleva todos los premios. En la antigua Casa del Corregidor se alza este emblemático edificio que se convierte en un auténtico balcón al río Guadalete y al casco antiguo de Arcos. Una panorámica espectacular en cualquier momento del día, pero que con los colores del amanecer y el atardecer se convierten en la postal perfecta de cualquier viaje. Junto con las vistas, la gastronomía es otro de los atractivos del Parador de Arcos de la Frontera: su restaurante basa la carta en los productos más representativos de la cocina andaluza con las berenjenas a la miel, la corvina a la roteña o el rabo de toro como grandes protagonistas.

Desde el Parador se puede acceder fácilmente al Castillo Ducal y el Balcón de la Peña Nueva  y, aunque su casco histórico ha sido declarado Monumento Histórico-Artístico, cualquier rincón del pueblo invita a pasear para perderse entre sus calles empedradas y sus casitas blancas, que parecen encajar unas con otras como si de un puzzle se tratase.

Casi todas las habitaciones del Parador de Nerja disponen de terrazas orientadas al mar

Parador de Nerja, con el mar a tus pies

No hay turistas cociéndose en la arena, el sol templa sin quemar y puedes practicar deportes de agua. ¿Necesitas más razones para visitar la playa en invierno? Nerja, el idílico pueblo de Verano Azul, es mucho más que un mar inmenso y una naturaleza apabullante. Este pueblo malagueño despierta el interés de todo el que lo visita también por sus callejuelas de casas cuidadas al máximo detalle y ese Balcón de Europa (antigua fortaleza del siglo IX) que, desde su fabulosa situación sobre el acantilado que separa las playas del Salón y Calahonda, invita a asistir al espectáculo de sus atardeceres.

También sobre un acantilado se sitúa el Parador de Nerja, un acogedor espacio que ha sabido crear un contraste cromático combinando verdes jardines con el azul de su piscina. Su amplitud y luminosidad consiguen proporcionar un lugar confortable y acogedor en el que el tiempo parece detenerse. Las terrazas de sus habitaciones están orientadas hacia el mar y algunas de ellas además ofrecen unas vistas espectaculares de las montañas de sierra de Almijara y los acantilados. También la cocina se cuida al detalle en este espacio. Aquí puedes degustar platos típicos de la región a base de boquerones, gamba blanca o pescados de roca, o dejarte embaucar por los sabores del zoque malagueño. Una experiencia gastronómica única en un oasis frente al Mediterráneo.

El Parador de Gredos destaca por su carácter señorial y acogedor al mismo tiempo

Parador de Gredos, en conexión con la naturaleza

La nieve tiñe de blanco el paisaje y lo vuelve resplandeciente. Es imposible dejar de admirar las montañas de Navarredonda de Gredos, en Ávila, cuando la naturaleza nos regala una estampa como esta. Estamos en el enclave perfecto para quien quiere desconectar del mundo y, a la vez, para quien adora caminar entre montañas que dan paso a lugares únicos.

En pleno corazón de la Sierra de Gredos nos espera un refugio donde resguardarnos del frío. El origen de un concepto de viaje donde el alojamiento es un destino en sí mismo. El origen de Paradores. Inaugurado por el rey Alfonso XIII en 1928, el Parador de Gredos fue el primero de los hoteles de la red. Los muros de piedra y el tejado de pizarra se integran perfectamente en el paisaje. En su interior, varios salones con chimenea permiten entrar en calor a los huéspedes. También hay una ermita y una sala de juegos para niños, pero cuesta quitar la mirada de las espectaculares vistas de la sierra que se contemplan desde todas sus terrazas. Además, es el punto de partida perfecto para explorar lugares fascinantes como el Puerto del Pico. Aire puro, naturaleza, tranquilidad… y también una invitación a disfrutar de la calidad de las carnes y legumbres propias del lugar, como las judías de El Barco de Ávila, potajes o la trucha típica de Gredos.

Arte y comodidad combinan a la perfección en una visita al Parador de Zamora

Parador de Zamora, modernismo en estado puro

Y seguimos sacándole partido al invierno en Zamora, incluida desde el año 2010 en la Ruta Europea del Modernismo. La ciudad, que nos recibe a orillas del río Duero, rebosa historia, arquitectura, tradición y gastronomía. Nada como un relajado paseo por sus calles para conocer de cerca el rico patrimonio que conserva. Los apasionados del arte y la historia disfrutarán admirando la Catedral y su cúpula gallonada, el Convento de Santa María la Real de las Dueñas, el castillo y el Museo Baltasar Lobo, en medio de un ambiente sosegado y tranquilo que contrasta con el bullicio de los bares cuando es la hora punta del tapeo.

En pleno centro histórico de la ciudad se alza con elegancia un espectacular palacio renacentista del siglo XV, construido sobre una antigua alcazaba musulmana. Se trata del Parador de Zamora, un hotel de espíritu medieval donde las armaduras, tapices nobiliarios y camas con dosel nos transportan a otras épocas. Su imponente patio renacentista invita a la calma y cuando empieza a caer la noche y se ilumina se convierte en un espectáculo para la vista. Pero no es el único sentido que se mima en el Parador porque en su restaurante se rinde culto a la mejor gastronomía tradicional: bacalao a la tranca, presas de ternera, remojo zamorano, arroz a la zamorana o un postre exquisito como las natillas almendradas. Cualquiera de estas elaboraciones destaca por su sabor intenso, característico de una cocina que no te dejará indiferente.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Paradores. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.