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Cómo cortar bien un jamón

Distinguir las partes de la pieza, conocer el uso de cada cuchillo y utensilio o la elección del jamón, como los Legado Ibérico de ELPOZO son algunas de las claves para sacar el máximo partido a este alimento

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Cómo cortarlo: partes, utensilios y pasos

Podemos adquirir el jamón ya cortado, pero siempre existe la posibilidad de que te regalen o compres uno entero. Y aunque en un primer momento parezca complicado saber por dónde empezar, solo tienes que tener en cuenta algunas recomendaciones, para disfrutar de una técnica que aumenta el placer de consumir jamón.

Empezamos distinguiendo las partes del producto, que principalmente son cuatro:

Maza. Es la zona más ancha del jamón, la más jugosa y sabrosa, ya que es la más veteada y con mayor grasa de cobertura.

Babilla. Es la zona más estrecha del jamón, además de la parte más magra, con menos grasa de cobertura y con un punto de curación más avanzado; lo que hace que se seque antes, por lo que resulta aconsejable empezar el jamón por esta parte y no por la maza.

Punta. Al concentrar mayor cantidad de grasa y sal, esta parte se caracteriza por sabores y aromas intensos. Por eso, conviene cortarla en lonchas pequeñas.

Jarrete. Es la parte más fibrosa y con más nervio, pero también de sabor intenso, lleno de matices, incluso dulces.

Una vez conocidas las características de cada parte, es importante saber qué cuchillos y utensilios utilizar. La puntilla de hoja estrecha y corta nos servirá para separar el hueso de la cadera del magro. Con el cuchillo cebollero de hoja ancha y rígida, eliminaremos las zonas más duras y el tocino sobrante, mientras que con el cuchillo jamonero, de hoja larga estrecha y flexible, sacaremos las lonchas. Finalmente, tenemos la chaira, cuya función es mantener afilados nuestros cuchillos.

Ahora solo queda comenzar a cortar el jamón. Estos tres sencillos pasos te ayudarán a ser un maestro jamonero y sacar el máximo partido a la pata de jamón.

– Con el cuchillo cebollero realizaremos una incisión perpendicular a dos dedos del codillo (en la parte más alta de la maza) para facilitar la limpieza.

– Eliminaremos en su totalidad las zonas rancias hasta dejar al descubierto la superficie de corte.

– Con el cuchillo jamonero iremos sacando finas lonchas de jamón de entre tres y cuatro centímetros de ancho. Al llegar al hueso de la cadera, separaremos el magro con la puntilla cortando nuestras lonchas hacia dicho hueso. Cuando nos aparezca el peroné, realizaremos un corte en vertical en la terminación de este, sacando la primera loncha hacia arriba. Así, conseguiremos seguir dejando nuestro corte recto. Una vez lleguemos al hueso del fémur, será el momento de dar la vuelta a nuestro jamón.

El corte por la zona de la babilla, por la que se recomienda empezar si se va a consumir el jamón lentamente, se realizará en paralelo al corte realizado por la zona de la maza. Cuando nos encontremos con el hueso de la cadera, haremos exactamente lo mismo: utilizar la puntilla para separarlo del magro y sacar las lonchas cortando hacia dicho hueso.

Ventajas nutricionales

Sí hay un embajador de nuestra gastronomía ese es el jamón. No solo por su sabor, sino también por sus propiedades nutricionales, entre las que destaca ser un alimento rico en proteínas, especialmente en aminoácidos y péptidos. Además, contiene minerales como hierro, fósforo, zinc o selenio, que ayuda al sistema inmune, y vitaminas del grupo B.

Otra de sus características es que tiene una escasa cantidad de grasa, y en su mayoría contiene el cardiosaludable ácido oleico: un ácido graso monoinsaturado esencial para el organismo que interviene disminuyendo las tasas de colesterol malo (el LDL) y aumentando las de colesterol bueno (el HDL). 

Además de la descripción del quinto sabor, Umami, Legado Ibérico incorpora un mapa de cata en cada pieza que describe las características del producto.  En líneas generales y, una vez probado, estos jamones se caracterizan por su gran sabor, con un veteado y brillo generoso. Destacan por sus matices a frutos secos con un ligero recuerdo a pan recién horneado y resultan particularmente sabrosos por la presencia de umami natural, propio de un buen jamón ibérico, que genera una sensación plena en boca y logra un apreciado equilibrio dulce-salado. 

Legado Ibérico es la marca premium de ELPOZO ALIMENTACIÓN, cuyo espíritu se centra en facilitar soluciones de alimentación al alcance de todos: ‘un gourmet democrático’. Su filosofía se basa en ofrecer al consumidor un producto homogéneo de altísima calidad, gracias a varios factores como el hecho de que esta compañía dispone de ganadería ibérica propia, desarrolla piensos exclusivos enriquecidos con ácido oleico para optimizar la alimentación del animal y lleva a cabo un exhaustivo seguimiento de todo el proceso productivo, bajo estrictos controles de calidad a través de su sistema de Control Integral de Proceso, CIP, que supervisa todas las fases.  

La alimentación de la ganadería ibérica de ELPOZO ALIMENTACIÓN está especialmente diseñada para optimizar el perfil de ácidos grasos del jamón Legado Ibérico, caracterizado por ser especialmente rico en ácido oleico, el mismo que el del aceite de oliva, conocido por sus efectos beneficiosos al ayudar a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo. 

Por eso, los jamones y paletas Legado Ibérico tienen un perfil nutricional saludable, siendo cada pieza única, pero todas con la misma calidad y caracterizadas por ese color rojo intenso y gran veteado que aporta un sabor, textura y aroma inconfundibles. 

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